Regreso a casa: toda la Av. Marsano
Salgo de la facultad de Ciencia de la Comunicación de la universidad San Martín de Porres, a la misma hora: cinco y media de la tarde. Después, tengo que decidir en tomar el bus o irme caminando a mi casa que queda por el Ov. Higuereta. Pero, percatándome que a esta hora el tráfico aumenta mejor opto en irme a pie, además, los buses están llenos y no me gustaría andar incómodo.
Entonces, la caminata empezaría por el principio de la Av. Marsano. Observo como otros universitarios se van por otros lados; unos toman bus por Angamos, otros se van directo al metropolitano, mientras yo solo voy recto sin cambiar de dirección, todo lineal. Al comienzo de la avenida se encuentran muchos locales donde venden pintura, baldosas, vidrios; es así hasta Angamos, hasta pasar por el centro comercial Open Plaza Angamos. Por esa parte, a esa hora, si hay movimiento, hay gente trabajando y hay seguridad por el hecho de que uno no está solo; al menos que sea las diez de la noche, ahí sí que es desolado.
Al llegar por la Angamos, se siente la cantidad de buses y carros que pasan a un lado a otro, hay que esperar unos minutos para poder cruzar la calle. Después, faltaría muchas cuadras más para llegar al óvalo Higuereta. Después de cruzar la Angamos la Marzano cambia de ambiente; se ve al comienzo el Cementerio Municipal de Surquillo, a lado el Estadio Municipal Carlos Moscoso, y después muchas casas cerradas. En el trascurso de la caminata puedo observar que hay menos personas, de por sí algún que otro transeúnte, hay pocos tiendas, entonces no hay movimiento de comercio como al comienzo. Se demoraría una media hora para llegar hasta el óvalo.
Al llegar al óvalo, vuelve otra vez el movimiento comercial. Camino hasta llegar en la estación del tren de Ayacucho, camino unas cuadras, entro por José De la puerta y llegó a mi casa tipo seis y medio, listo para comer o ver una serie en Netflix después de una hora de viaje.

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