Martín Adán: un poeta maldito
Martín Adán (1908-1985) fue un poeta de la
década de los veinte en Perú. Representaba el vanguardismo, unos años después
de Cesar Vallejo. Su primera publicación fue con La casa de cartón en 1928; su
obra se trata sobre el ambiente de Barranco de los años veinte, relata su
juventud, cómo era el ambiente y la bohemia de Barranco y sus experiencias que
lo poetizó y lo plasmó en forma de narración, es decir, prosa poética. A través
de esa obra inició su carrera de poeta.
Martín Adán conoció a poetas como Emilio Adolpho Westphalen, Estuardo Tuñez que conocería en la Universidad Mayor de San Marcos; también resultaría ser amigo del intelectual y ensayista José Carlos Mariátegui, quien le dedicó un colofòn en su cuento La casa de Cartón. Adàn se representa por la forma de escribir, usando la metáfora y manipulando los elementos y poetizarlo a través de símbolos; además, no le
importaba el prestigio o la posición económica, sino el hecho de escribir y evolucionar como escritor; eso es un punto para ser considerado como "Escritor maldito" porque no le importaba la posición social; su objetivo o fin era la literatura, nada más. En una gran parte de su vida se
refugió en el alcohol, al que al final terminó viviendo en una clínica psiquiátrica en 1962 y que salió en 1983. Eso sería otro punto por cual sería “Escritor maldito”, no por
el hecho de refugiarse en el alcohol, sino por no importarle las influencias o
el elitismo literario; también porque fue un poeta existencialista, buscando un
sentido a través de sus poemas, como, por ejemplo, el poema “Soneto de la
rosa”:
La rosa que amo es la
del prudente,
la de sí misma, al aire de este mundo,
porque lo que es, en ella, lo confundo,
con lo que fui de cuerpo y no de mente.
Si en la de alma
espanta el vehemente
designio sin deseo y sin segundo,
en esta vence el incitar jocundo
de un ser cabal, deseado, competente.
Así, el engaño y el
pavor queridos
cuando la rosa que movió la mano
golpea, dentro, al interior humano.
Que obra alguno,
divino de pequeño,
que no soy y que sabe, por los sidos
dioses que fui, ordenarme asá el ensueño.
O también el poema “Machu Pichu”, “Escrito a ciegas”o una de las últimas
que escribió antes de morir:
Poesía mano vacía...
Poesía, mano empuñada
Por furor para con su nada
Ante atroz tesoro del Día...
Poesía, la casa umbría
La defuera de mi pisada...
Poesía, la aún no hallada
Casa que asaz busco en la mía...
Poesía se está defuera:
Poesía es una quimera...
¡A la vez a la voz y al dios!... (*)
Poesía no dice nada:
Poesía se está, callada,
Escuchando su propia voz.
Por este motivo que Martín Adán es uno de los
poetas representativos del vanguardismo en el Perú. Un poeta callado, perfil
bajo, que se refugió en la poesía para sobrevivir hasta sus últimos días de
vida. En el libro "Los Malditos", hicieron un perfil de Adán escrito por Daniel Titinger que explica el por qué es considerado un escritor maldito, entre otros escritores latinoamericanos como Pablo Palacios, Alejandra Pizarnik o Porfirio Jacob.


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